Sesgos cognitivos

Efecto Dunning-Kruger (síndrome del Impostor)

👉 En qué consiste. Es aquel sesgo por el cual personas con bajo conocimiento sobre un área o campo determinado, se creen más inteligentes y sabias que aquellas personas realmente preparadas. También sucede el efecto contrario, porque las personas que sí tienen conocimiento sobre el tema (pero que todavía no son absolutamente expertas), subestiman sus propias capacidades. Expresado de otra manera, podemos decir que las primeras no saben lo que no saben, mientras que las segundas sí saben lo que no saben y, por tanto, se abruman.

👉 Ejemplo. Quizá es una de las principales características generacionales de los Millennials, especialmente aquellos dedicados a profesiones artísticas, culturales o liberales: esa sensación de fraude provocada por la inseguridad ante la inmensidad de lo que desconocemos, sobre todo si tu personalidad corresponde con el cuadrante 2. ¿Alguna vez has rechazado un proyecto que se alineaba con tus conocimientos pero para el que no te sentías con la suficiente preparación? ¿Y luego has visto a otra persona, mucho menos cualificada, pero que lo acaba aceptando gracias a su -depende como nos caiga- labia o descaro?

👉 Experiencia. Durante años, viví el Síndrome del Impostor en mis propias carnes, especialmente porque no tenía claro qué quería hacer con mi vida. Sabía un poco sobre muchas cosas, pero no tenía una especialidad y eso me frenaba a la hora de postularme ante oportunidades concretas. Sin embargo, tengo buenas noticias: me atrevo a decir que este Síndrome «se cura» y, sobre todo, «se transfiere» de unas destrezas a otras. Mi camino pasó por adquirir experiencia en ciertas áreas específicas para sentir cómo era aquello de tener confianza por dominar sobre un tema. Curiosamente, este mecanismo de activación de dicha confianza me provocó, en procesos similares, sutiles atajos para sentir menos ansiedad ante un terreno abrumadoramente inexplorado. 

[Puedes leer más sobre este efecto en esta antigua entrada de blog]

Efecto Cima-Fin (Peak-End)

👉 En qué consiste. Este fenómeno explica que, a la hora de percibir una experiencia que hemos vivido, tendemos a recordarla con una mejor sensación si esta ha tenido su momento culmen (el de mayor impacto positivo en nosotros) cerca del final de la misma. Es decir, priorizamos aquellas experiencias que acaban bien, independientemente de su duración, por encima de otras que quizá teóricamente han provocado una mayor satisfacción general pero repartida de forma más uniforme. Esto sucede de la misma manera si el impacto de la experiencia es negativa.

👉 Ejemplo. El caso paradigmático para explicar este sesgo es el de un experimento que se realizó para demostrar su veracidad. A un sujeto se le tuvo la mano sumergida en un cubo de agua helada durante 60 segundos. En otro momento, se repitió la experiencia, pero en esta ocasión, a ese mismo sujeto se le metió la mano durante 60 segundos en el mismo cubo para, posteriormente, introducirla durante 30 segundos en un cubo de agua igualmente fría, aunque no tan helada. El resultado fue que la mayoría de sujetos preferían la segunda experiencia a la primera, cuando lógicamente en ella ha tenido que soportar el dolor durante más tiempo. Sin embargo, la sensación de bienestar relativo genera un mejor recuerdo que la interrupción abrupta de la mala experiencia.

👉 Experiencia. En mi caso personal, creo que este efecto aparecía en cada uno de los eventos que organizaba durante mi etapa en AIDI. En la mayoría de los casos, me quedaba con una sensación agridulce, aunque el evento hubiera salido bien. Ahora sé identificar que esto se debe a que empezábamos con grandes energías (en la planificación y en el evento en sí), pero el ritmo a veces era tan intenso que acabábamos destrozándonos gradualmente por culpa del cansancio. Un evento más breve garantiza un mejor recuerdo, especialmente si su momento estrella coincide cerca del final. Esto es algo que también intento transmitir en la universidad a la hora de presentar cualquier proyecto o idea: no desvelemos lo más interesante nada más empezar, porque entonces el relato solo puede ir a peor, sepamos equilibrar las expectativas y reservar un «momento boom» para los últimos minutos que, al fin y al cabo, será lo que se lleve el público a casa.

Sesgo de Confirmación

En qué consiste. Lorem Ipsum

Ejemplo. Lorem Ipsum

Experiencia. Lorem Ipsum

Efecto del falso consenso

En qué consiste. Lorem Ipsum

Ejemplo. Lorem Ipsum

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Efecto del foco de luz (spotlight)

👉 En qué consiste. Es un fenómeno que sucede cuando creemos que los demás nos prestan más atención de la que realmente prestan. En contextos más inocuos, puede ser la germinación de un brote de inocente vergüenza pero llevado al extremo, está muy vinculado con inseguridades personales y potenciales problemas de ansiedad.

👉 Ejemplo. Imagina una clase de universidad repleta de alumnos, con el profesor impartiendo la materia. A mitad de la clase, entra un alumno rezagado quien pongamos que lleva un enorme roto en el pantalón, una mancha en la camiseta o fallido corte de pelo. Para esta persona, es fácil entrar en pánico al pensar en tener que entrar en mitad de la clase y encima mostrar su aspecto al resto de sus compañeros. Sin embargo, un estudio demostró que buena parte de los otros estudiantes al final de la clase ni siquiera recordaban que su compañero había entrado con retraso; muchos menos sobre su incidente estético.

👉 Experiencia. El problema de sentirnos siempre observados es algo que afecta especialmente a aquellas personas con miedo a hablar en público (o a hacerlo en inglés, por ejemplo). Durante el directo, corres el riesgo de auto-identificarte los fallos en tu discurso y entrar en el torbellino mental de creer que el resto de personas están pensando lo mismo. ¿Acaso recuerdas si el ponente de aquel último seminario al que asististe se trabó durante una frase de su discurso de una hora? Además, por esa tendencia a la reflexión, esto es algo que le sucede mucho al cuadrante 2 y que provoca la necesidad de perfeccionamiento antes de que cualquiera pueda revisar lo que ya deberías estar mostrando. ¿La cura? En su día, ante estas situaciones donde pienso que me puede vencer la vergüenza o la inseguridad, adquirí el truco de pensar «¿La gente se acordará de este detalle dentro de un año? ¿Me acordaré yo?» Si la respuesta es que no, adelante, pon la directa y a ver qué pasa. Si la respuesta es sí, ojo, quizá hay ciertos momentos en que un poco de reflexión y cautela tampoco son malas compañeras.

Referencia

Efecto espectador (bystander)

En qué consiste. Lorem Ipsum

Ejemplo. Lorem Ipsum

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Navaja de Ockham

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Síndrome del ayudador

En qué consiste. Es la tendencia natural que tenemos las personas a sentirnos satisfechas cuando ayudamos a otras. Esto puede suceder ya sea porque experimentamos una sensación de bienestar fruto de la propia acción de hacer el bien hacia otras personas, ya sea porque indirectamente estamos alimentando nuestro ego puesto que nos sentimos en posición de «dominancia» durante esa concreta situación y nos permite reafirmar nuestro conocimiento. Cuidado con el efecto contrario: el síndrome del salvador, donde sacrificamos nuestro propio bienestar a cambio de volcarnos con los demás hasta el punto en que necesitamos generar enlaces de dependencia para sentirnos conformes. Y probablemente en muchos de estos casos la ayuda que ofrecemos ni siquiera ha sido buscada o realmente necesaria.

Ejemplo. ¿Os acordáis del episodio de Friends en que Phoebe y Joey discuten sobre si ayudamos a los demás por el propio placer de ayudar o porque egoístamente nos sentimos bien haciéndolo? 

Experiencia. Me gusta tener radiografiado cuándo sucede este fenómeno. Centrándome en «yo» como «ayudador», esto explica que uno disfrute especialmente a la hora de impartir clases, facilitar procesos, mentorizar estudiantes… y poder transmitir el conocimiento que tienes en un área. De hecho, es una buena medicina contra el Síndrome del Impostor. Sin embargo, también me ha supuesto bastantes desengaños: ayudando a personas que realmente estaban lanzándome un cebo para generar una vinculación emocional que era impostada, suponiendo un gasto enorme de tiempo, energía y confianza desperdiciada. Si lo analizamos enfocándonos en los demás… ¡a la gente le encanta ayudar! Es un punto sobre el que gira el concepto de laboratorio ciudadano y por qué, a la hora de diseñar procesos participativos, funcionan especialmente bien aquellas dinámicas en las que unas personas deben explicar algo a las demás e ir intercambiando esos roles de ayudador/ayudado. A todos nos encanta sentirnos útiles en algún momento y quizá ambientes como la universidad a veces se olvida que los propios estudiantes no deberían ser meras figuras estáticas esperando absorber conocimiento en una única dirección, sino generar esos espacios comunes de aprendizajes transversales y recíprocos.

Efecto Mandela

En qué consiste. Lorem Ipsum

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Experiencia. Lorem Ipsum