Los cuatro cuadrantes

Trabajar en equipo es complicado y habitualmente surgen problemas de entendimiento entre sus miembros a lo largo de los proyectos. Sin embargo, pocas veces nos fijamos en que el problema no tiene su origen en las personas sino en el rol que ellas han adoptado en dicho proyecto.

Actualmente existen infinidad de tests de personalidad y de equipo (Eneagrama, Belbin, 16personalities…) pero hoy os voy a introducir el más sencillo que conozco y que, paradójicamente, es el que más nos ha ayudado para entender Macedonia y nuestra forma fluida de trabajar.

Se trata de Basadur y está basado en algo tan sencillo como un plano cartesiano dividido por sendos ejes para generar cuatro cuadrantes. Durante varios años hemos estado aplicando nuestras particulares adaptaciones hasta generar un vocabulario propio que dista en cierta medida del original (y reacuñado el nombre del test a los Cuatro Cuadrantes, aunque a veces Testdonia o Llamadur, qué remedio)

La base del gráfico es que está dividido horizontalmente en dos mitades (arriba «hacer» y abajo «pensar»), mientras que verticalmente se divide en otras dos (a la derecha «divergir» y a la izquierda «converger»). De esta manera, se generan dichos cuatro cuadrantes («generación», «conceptualización», «optimización» e «implementación», leídos en sentido horario). Ninguno de estos roles es bueno o malo, aunque una persona puede adoptar posturas tóxicas o sanas asumiendo dicho rol.

  1. Generación. Las personas cargadas de ideas, cuya parte favorita de un proyecto es sobre todo el empiece. Son especialmente motivantes, experimentadoras e impulsivas. Como aspecto positivo destaca su capacidad de adaptación y creatividad, aunque si no se canaliza esa energía adecuadamente, puede suponer deslices en el compromiso y poca tolerancia a las rutinas o protocolos.
  2. Conceptualización. Aquellas a quienes les encanta viajar por dentro de su mente. Son reflexivas y saben esperar, porque siempre valoran una idea desde todas las ópticas posibles antes de tomar una decisión. Ideales para inspirar y para dar en el clavo, aunque con precaución de que ese exceso de análisis no cause parálisis en la actuación.
  3. Optimización. Quienes toman las ideas de las conceptualizadoras y las estructuran para hacerlas realidad. Perfectas para gestionar un proyecto porque se llevan bien con las hojas de cálculo, las calendarización y todo lo que sea susceptible de ser categorizado y filtrado. El principal punto débil es encorsetarse demasiado a estas programaciones como para reaccionar ante imprevistos y transgresiones.
  4. Implementación. Para cerrar el círculo del proyecto, estas personas son las que ejecutan el plan que han definido las personas optimizadoras. Se les da muy bien hacer, especialmente si hay unas indicaciones claras y limpian las interferencias para concentrarse al máximo. Son imprescindibles aunque a veces tengan menos protagonismo, ya que se alejan de los estratos más estratégicos de decisión.
 

Finalmente, aunque no quede reflejado, podemos considerar un quinto rol, aquella persona neutral que no llega a posicionarse claramente en ninguno de los cuadrantes (ni en los extremos de sus intersecciones) sino que se queda en la zona media del tablero. Este rol lo he observado o bien en estudiantes durante sus primeros cursos (porque todavía no han descubierto cuál es su rol) pero también en personas cohesionadoras que sirven de apoyo en todo el proceso para que el resto de personas se entiendan entre ellas y la máquina funcione.

Este gráfico tan sencillo se nos ha metido tanto en la cabeza a Macedonia y nuestras órbitas, que ya lo tomamos de ejemplo no solo a nivel laboral, sino a la hora de montar planes o en nuestras vidas personales. Pero de esto hablaremos en otro momento.

De hecho, hemos adquirido la costumbre de que toda persona que se una a la red Macedonia realice este test (a través de un tablero MIRO donde hemos creado un nuevo sistema de preguntas completamente personalizado). A partir de aquí, hemos creado versiones simplificadas en el proceso de registro del Diseñatón 3 o incluso lo utilicé de referencia en el momento en que mis estudiantes de la universidad tenían que trabajar en equipos.

Un equipo ideal es el que tiene a una persona de cada rol, pero sabemos que eso es imposible clavarlo en la mayoría de las ocasiones, especialmente porque una persona no tiene un rol estático sino que fluctúa entre su «rol principal» y los aledaños. Sabiendo este área que cada cual puede abarcar, la clave es decidir con sensatez el reparto de los roles de un equipo respecto a cada proyecto1 (como símil futbolístico, igual que un mediocentro a veces se escora a la banda, se retrasa a pivote o se adelanta a mediapunta, pero nunca un portero juega de delantero).

Este reparto es útil no solo internamente para el equipo, sino también para analizar qué rol tiene el propio equipo en su conjunto (como si funcionara como una única mente) respecto a otras entidades con las que interaccionar, véanse el cliente y los colaboradores.

Para analizar esta relación, es importante comprender que unos cuadrantes «dominan» o «lideran» sobre otros, en una relación similar a la de Piedra, Papel o Tijera, de esta manera.

Por eso, cuando aparece una persona muy 1 (pesadilla de los 3 y 4, que quieren centrarse en seguir el plan establecido), quien está destinada a aplacarle es aquella persona que le hace pensar y darle forma a sus impulsos, una 2.

En cambio, cuando quien viene es tan 2 que tiene muchas inseguridades e indecisión ante una propuesta, su medicina debe ser una 3, que le haga un plan y defina unos próximos pasos. Una 4, en cambio, acabaría con su amplia paciencia, porque querría ejecutar a partir de una idea todavía no aterrizada, aunque a su vez serviría de desbloqueo.

Sin embargo, esa misma 4 puede ser una salvación para 1 y 3 (o sufrir Síndromes de Estocolmo de ellas) gracias a aportar la acción necesaria para la construcción, con el matiz de tener cuidado de que una todavía no tiene un plan y la otra sí.

Finalmente, las 1 y las 4 chocan más frecuentemente consigo mismas. Al no contar con la parte organizativa-analítica que organice, tienden a enfrentar intereses sin un criterio definido. Las 2 entre ellas no chocan pero pueden retroalimentarse en exceso durante su propia reflexión colectiva. Sin embargo, las 3 se entienden mejor con sus iguales, porque tienen mayor facilidad para entender un plan ajeno y adaptarse a él (siempre que cuadre dentro de sus propios estándares de lo que es coherente en un plan).

Personalmente, quienes me conocéis ya sabéis que me he atrincherado como abanderado del cuadrante 3, pivotando al 2 o al 4 según sea necesario y, desde que he asumido que no soy el que debe tener las ideas más locas e impulsivas, realmente vivo más feliz.

¿Quieres hacer el test? Escríbenos, tenemos un tablero de MIRO preparado. Si quieres anticiparte al resultado, simplemente haciendo el test ya tendrás una pista muy fuerte: si eres 1, te lo guardarás en favoritos y no lo harás nunca; si eres 2, tardarás varias horas pensando qué contestar; si eres 3, desafiarás el test y detectarás fallos o nuevas lógicas de funcionamiento; si eres 4, simplemente lo harás. 🙂