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¡Hola! Podéis verme por muchos sitios, pero uno de ellos es Linkedin.

Linkedin es la red profesional por excelencia y, desde hace unos años, una de las herramientas que más he usado a la hora de moverme en el mundo laboral. Tanto desde Bitwea como desde AIDI; tanto buscando patrocinadores como proyectos individuales; tanto para preguntar por formación como para ofrecer mis servicios. He intentado siempre aprender las peculiaridades que se esconden en esta enorme red de personas y aprovecharlas al máximo. Hoy he querido condensar varios consejos válidos para quien la usa por primera vez pero también para quien tiene el perfil creado desde hace años y ahora busca una renovación o necesita utilizarla con un fin concreto.

 

Tu carta de bienvenida.

Como probablemente sepas, una vez entras en tu perfil de Linkedin, además de varios datos básicos como la foto y tu puesto actual, hay un bonito cuadro que está pidiendo a gritos que escribas algo sobre ti. Wow, ¿y qué pongo yo aquí? Hablo teniendo en cuenta de que soy el primero que he podido cambiar esa descripción decenas de veces en varios años. De hecho, ya dispongo de un bloc de notas con un texto actualizado y actualizable, desde donde voy copiando y pegando fragmentos más o menos íntegros tanto en Linkedin como en diversos CV y biografías personales.

Digamos que lo considero un reflejo de quién soy ahora mismo. Y matizo la primera persona, porque cada uno estará buscando algo diferente al usar Linkedin y puede querer llegar a otras personas por multitud de razones. En mi caso, sé que es larga, pero mi perfil (llamémoslo multidisciplinar o sin una única especialización) me obligaba a querer explicar todas las áreas en dónde me muevo. Nótese que no quiero enrollarme con currículum per se -para eso ya está el resto del perfil- sino explicar qué sé hacer, qué me gusta y hacia donde quiero ir. Si, por ejemplo, tuviera una especialización muy fuerte en un área y todo lo que busque está en torno a ella, me centraría no sólo en mencionarla sino en contar lo que me apasiona de ese área.

En definitiva, habrá personas con pereza de escribir varios párrafos y otras con pereza de leerlos pero recomiendo que, puestos a elegir, mejor incluir una buena descripción. Así al menos potencialmente puedes atraer a todo el mundo (y a quienes no les interese, pues qué se le va a hacer).

 

Escalera de crecimiento.

Toca otra de las partes clave: rellenar tu trayectoria, educación, proyectos y habilidades. Obviamente lo primero que diría es que, si estás empezando, incluyas todo aquello que consideres relevante, especialmente aquellos pasos que se salgan de lo habitual y que hagan destacar tu perfil (voluntariados, cursos, reconocimientos…)

Según pasan los años, intenta mantener una coherencia en el progreso de tus puestos de empleo. Por ejemplo, haz notar de una forma u otra que en cada posición que has desempeñado es algo mejor que la anterior. Esto se puede hacer de varias maneras: una, adapta la descripción a tus funciones reales en cada empleo (que quizá por darte especial valor, alguna vez intentas explicarlas de forma grandilocuente); otra, sé «humilde» con tus primeras posiciones y, en el caso de que por alguna razón haya habido un valle en esa progresión (por ejemplo, por un cambio de sector), que sea entendible y justificado.

Ten cuidado con qué cosas dejas como «actualmente» porque pueden espantar o atraer a reclutadores y otros perfiles, así que ajústalo según te interese en cada momento. Si has emprendido y no ha salido bien, plantéate mover esa actividad -una vez acabe- a proyectos, en lugar de a empleo, al igual que ciertos voluntariados. Tampoco conviene tener muchos empleos, especialmente con duración menor a seis meses, por lo que si dejas pronto tu posición actual o tu movimiento de freelancer te hace estar en varios sitios durante un corto período, quizá lo englobaría como una experiencia conjunta. De la misma forma, si has crecido en una misma organización, puede ser útil separarlo en etapas diferenciadas, para mostrar ese crecimiento progresivo.

Resumen: márcate objetivos de quién quieres que vea tu perfil en cada momento y ten sensatez para que no se quede mermado o excesivo.

 

Perfil en inglés.

Consejo muy sencillo pero útil. Linkedin permite traducir todo tu perfil al inglés, mediante un botón que aparece en la parte superior derecha del perfil. Así, puedes ir cambiando frase por frase todo el contenido que tienes, en este caso imagino que en castellano. Aquí se me plantea una de las dudas que siempre he tenido, extensiva a web y redes sociales: qué idioma utilizar por defecto en mis canales online.

Una vez más, es muy relativo a tu situación particular. Piensa no sólo en quién te lee sino en quién quieres que te lea. A lo mejor hoy ves innecesario hacer traducción de todo tu contenido pero si, en un par de año vas a querer moverte por una red internacional, es positivo que con antelación generes conexiones, posts o información en inglés.

En mi caso particular, como veréis, escribo todo en castellano pero tengo traducido todo el perfil, porque no es mi principal prioridad el entorno completamente angloparlante a corto plazo. Un truco para salvar esta dicotomía es utilizar palabras clave en inglés en la información básica (como la descripción de tu puesto), para que cualquier persona del mundo, hable el idioma que hable, identifique un «design» y ya te sitúe en su mapa mental antes de leer nada. (Yo tengo un manojo de redes y esto lo aplico ahora mismo más a Instagram, por ejemplo, lo cual quizá cuento más adelante).

 

Web personal

Una cosa que quiero transmitir es que, en mi opinión, una red social no dejará de serlo y, por mucho uso que le des, no puede o debe convertirse en tu portafolio. Incluso hablando de Instagram, me parece que tienen usos muy diferentes.

En el caso de esta web (en la que agradezco que navegues), no quería estructurarla como un portafolio «clásico» con sólo imágenes de mi trabajo, lo cual tendría sentido si mis proyectos fueran muy vendibles visualmente pero resulta que no. Por eso he optado por contarlos con texto (con apoyo gráfico, claro) y crear entradas de blog donde generar contenido.

Volviendo a Linkedin, y siguiendo los principios de una landing page, lo que busco constantemente es el flujo de tráfico de Linkedin hacia mi web. No sólo aparece varias veces en mi perfil, sino que de vez en cuando adapto el contenido que publico aquí a formato redes, para que mis contactos vayan entrando. Aquí es importante tener una red de contactos interesante porque no sería nada inédito que a raíz de un post sobre algo que pueda interesar de forma más general, uno de mis contactos haya entrado en mi web por primera vez, le ha gustado algo en ella y me ha escrito para ofrecerme oportunidades (por ser un poco sarcásticos, diré que según la calidad del señuelo, tal será la de la presa).

 

Recomendaciones perfil

Si ya has trabajado en varios puestos, es probable que hayas labrado una estrecha relación con varios de tus clientes, colaboradores o compañeros (a no ser que seas enterrador, suele ser así y, si no es así, es que quizá tienes que esforzarte un poco más en llevarte bien con tu entorno, lo cual no es el tema ahora). Elige quiénes son aquellas personas que te gustaría que hablaran bien de ti y pídeles una recomendación. En estos casos, influyen varios factores:

Asegúrate de que el perfil de Linkedin de esa persona es lo suficientemente potente como para que su recomendación quede bien. Puede haber personas de mucho valor pero que si no tienen foto ni apenas cargo puesto, no te recomendaría que aparezcan como tus acreedores.

– No está prohibido que hable bien de ti un compañero de universidad o de proyecto emprendedor o un profesor, pero con cuidado de no sobrecargarlo de «followbacks por camaradería«. Elige a una persona por cada una de tus experiencias y que resalten aspectos complementarios y no siempre el mismo. Si es posible enlazarlo con un proyecto o contexto concreto, queda mucho más profesional y aterrizado.

– En algunos casos, puedes dejarlo a la libertad de la persona, pero es habitual, aunque suene vanidoso, ser tú quien le pase el texto sobre lo que quieres que diga (no tiene por qué ser literal, pero al menos unas directrices). ¿Por qué? Por un lado, evitas que la persona se coma la cabeza intentando dar con la tecla de qué decir; por otra, te aseguras de que habla de lo que quieres que hable. Porque lo mismo esa persona se quedó con tu capacidad para vender y negociar, cuando realmente tú quieres ser reconocido por tu capacidad de organización.

 

InterACCIÓN

Una vez tienes preparado el contenido de tu perfil (no sólo la descripción, ya que estás ponte una foto que te represente y rellena las categorías, que quede algo florido), como buena red social, toca interactuar con el resto de personas. ¿Cómo se hace eso?

Bueno, en primer lugar hay que tener personas. Seguro que has tenido compañeros de clase o de trabajo que te aparecen como recomendaciones y, además, puedes agregar a tus contactos del móvil y correo, por lo que debería ser fácil tener unas cuantas decenas de personas nada más empezar de las que, con suerte, unas pocas generen publicaciones.

Los likes (a.k.a. recomendaciones) no necesitan explicación porque el concepto es muy similar al de Facebook. Combínalo con comentar aquellas publicaciones donde tengas algo que decir y compartir aquellas que quieras incluir en tu feed. Puede parecer de perogrullo pero mucha gente, cuando tiene una red más amplia, se acomoda leyendo constantemente noticias y discusiones, pero no realiza ninguna interacción, lo cual viene a significar en cierto modo ser invisible.

En mi caso personal, quise destinar Linkedin para hacer consultas a mi red y compartir mis avances profesionales de una forma más cercana (y por ejemplo no tanto enseñar mis proyectos o lanzar quejas). Por lo general, la gente suele ser bastante respetuosa y te van a ayudar comentándote o, si se inicia una discusión, raro es que se escape de los límites de la cordialidad. Y uno al final acaba echando un ojo a qué personas recomiendan tus publicaciones.

 

Ayudar primero.

Sé que he mencionado varias veces que hay que definir objetivos y orientar los resultados, pero sinceramente pienso que eso no tiene por qué ir en contra de llevar una mentalidad abierta y humilde (en la vida y en Linkedin, claro). Básicamente jugar al win-win de la forma más inteligente y sincera posible.

Para ello, una cosa que siempre tengo en mente es el intentar ayudar antes de que me ayuden a mí. No siempre será posible, a veces nunca, pero al menos mostrar la predisposición. Cuando alguien me agrega, generalmente saludo educadamente y pregunto si puedo hacer algo por la otra persona. Tampoco cuesta nada dar las gracias o decir que tengan un buen día; incluso dejar tu email o teléfono si la conversación va a extenderse.

También entiendo que cada cual le da un uso distinto a Linkedin y la gente por defecto está ocupada haciendo cualquier otra cosa, pero siempre intento contestar a toda aquella persona que me pregunta algo o me pide consejo; como mínimo, para conectarle con quien crea que puede ayudarle o al menos diciéndole que no entiendo del tema; en los mejores casos, acabo escribiendo parrafadas explicando algo de lo que sí controlo. Quizá según la época puedo hacer esto diariamente o, si no, reservar unos minutos a la semana o cada cierto tiempo, porque a mí me sabe muy mal que me dejen con la palabra en la boca y ya que he decidido mantener esta red, quiero ser consecuente con los contactos que hago.

 

¡Conecta con todos! (Bueno, no te pases)

Al igual que me gusta contestar, también reconozco que me gusta mucho escribir y dar el primer paso. Hay opiniones de que Linkedin debe usarse como red íntima, otras como red masiva, otras sólo para determinada función… Yo defiendo que cada persona elija con libertad pero que sea coherente con esa decisión.

En mi caso personal, estoy en una fase de mi carrera en la que siento que necesito tener una red amplia de contactos, para ampliar las opciones de encontrar nuevas oportunidades, para preguntar a expertos de los que quiero aprender o para recibir feedback de mi actividad. Lo bueno de tener personas desconocidas en tu red es que quedas más expuesto que si sólo tienes a círculos cercanos: si te recomiendan o comentan una publicación, va a ser por genuino interés y no por compromiso o nostalgia («voy a ver por dónde anda Daniel»), con la contrapartida de que puedes no resultar interesante sin disimulos.

Consejos que doy son que intentes agregar a personas que tengan puestos similares a los que quieres aspirar tú o que trabajen en empresas que te gusten. En esos casos, yo acompaño la invitación con un mensaje amable saludando y, según el caso, preguntando por info o incluso pidiendo si podemos hablar por teléfono en algún momento. A veces te sorprende la amabilidad de la gente y te cuentan todo lo que les pidas. Si os digo que hasta me contestó el diseñador industrial que creó las primeras consolas de Nintendo…

Para alcanzar a esas personas, puedes aprovechar los motores de búsqueda y filtrar por empresa y por ubicación. Cuando empiezas a agregar personas de un sector, el propio Linkedin te sigue sugiriendo perfiles similares y esto es importante porque se van creando muchos contactos en común que añaden confianza a tus potenciales conexiones.

Recomiendo pensar siempre en futuro: antes que agregar a una persona exclusivamente para pedir un favor, es mucho mejor pedírselo si ya la tienes en tu red desde hace meses (aunque no hubierais apenas hablado) porque es probable que de una forma u otra haya visto tus interacciones y, como mínimo, se genera un «me suenas», un «pone cosas interesantes» y un «por algo conectaríamos en su día» que inspiran mayor confianza. Por esa razón, piensa en qué personas son potenciales colaboradores, proveedores, empleadores o clientes y poco a poco (sin agobiar) ve interactúando con ellos. Y en el sentido opuesto: a mí me gusta conectar con estudiantes afines a mi profesión y, de momento, nunca he negado el ayudar u orientar a alguien que ha pasado por lo mismo que yo. Piensa que en 5-10 años ya seréis todos trabajadores en igualdad de condiciones y son ellos quienes pueden echarte una mano con algo.

Por resumir, piensa que estás sembrando una tierra fértil con semillas de buenas intenciones y simplemente vas a regarlas poco a poco porque disfrutas haciéndolo pero también con la esperanza de que algún día caiga algún fruto. Si plantas tomates esperas que crezcan tomates, pero de forma general y no calculando cuál semilla va a convertirse en cuál árbol. Y quizá esos tomates no tienen por qué ser sólo para ti. Tiene sentido.

 

Eventos conexiones.

Los eventos son una buena ocasión para reforzar tu red de contactos de varias formas. Normalmente agrego a las personas después de los eventos y, lógicamente, en primer lugar a aquellas que he conocido durante el networking. Aunque me den el email, suelo buscarlas en Linkedin para afianzar la conexión y tener unas palabras de cortesía c0n las que localizarnos mutuamente para el futuro.

En otras ocasiones, como por ejemplo eventos que me pierdo a última hora por un imprevisto o en los que los ponentes u organizadores están inaccesibles, suelo escribirles un mensaje diciéndoles que me hubiera encantado conocerles por tal razón o lo que más me gustó de su intervención, según el caso. Aquí a veces es difícil atinar, porque hay personas que por Linkedin te contestan lacónicamente y piensas que hubiera merecido la pena esperar 20 minutos tras la charla para poder hablar con ellos; en cambio otros son súper amables y hasta te dicen que les llames por teléfono para lo que quieras.

Otros casos especiales son, por ejemplo, eventos enormes como South Summit, que tienen su propia aplicación donde aparecen todas aquellas personas que asisten al evento. Esto es útil para escribirles incluso antes o durante el evento, con la intención de cuadrar una hora en la que coincidáis ambos y así conoceros en persona. Si no, siempre queda la opción de consultarlo a posteriori y arrancar la conversación con el punto en común de dicho evento.

 

Cuando crees que me ves…

Linkedin permite muchas opciones para gestionar tu privacidad. La mayoría son útiles aunque pueden parecer farragosas y no entenderse bien. En primer lugar, quiero resaltar que con Linkedin Premium estas opciones se multiplican, y puedes ver a todas aquellas personas que te han consultado el perfil o enviar mensajes privados de difusión entre tus contactos sin los límites de la versión gratuita (que los hay). También sé que la cuota mensual es alta (+30€/mes) si no tienes claro cómo aprovecharla, porque incluye  opciones para empleadores, estadísticas desglosadas… Siempre tienes la opción de probarlo un mes gratis y luego cancelar la suscripción.

Por eso, también hay ciertos truquitos para manejar las opciones gratuitas:

– Lo más sencillo: ¿quieres cotillear a alguien sin que lo sepa? Abre el navegador en sesión de incógnito (Ctrl+Shift+N en Chrome) y entra a su perfil. En muchas ocasiones la persona lo tendrá bloqueado para no poder acceder si no has iniciado sesión con tu cuenta, pero en otros casos están completamente abiertos. A mí me gusta tenerlo abierto pero limitando el contenido que se muestra para anónimos: sólo dejo el nombre, foto, descripción y posición actual, para que cualquiera pueda ubicarme en el mapa pero que si quieren saber todo lo demás de mí, ya «den la cara». Linkedin también te ofrece la opción de previsualizar cómo queda tu perfil en función de quién te lo visita, hay mucha holgura con esto.

– Otra opción para cotillear sin ser visto es directamente desactivar esa opción en tu perfil. ¿Problema? Que tampoco te aparecen quiénes son las personas que te miran a ti. Por lo general, si la activas, se te borra el historial reciente de visualizaciones a tu perfil, por lo que si lo haces para un único vistazo, ya sabes que pierdes esa información.

En cualquier caso, no es tan negativo que alguien vea que le estás viendo, denota curiosidad e interés. A mí me gusta agregar a algunas de las personas que se han metido en mi perfil porque, si algo les ha llamado la atención y resulta que su perfil tiene puntos en común con el mío, es el momento de ponerlos sobre la mesa.

 

BONUS: Herramienta secreta Linkedin.

Por si no lo conocías, Linkedin guarda ciertos secretos muy fáciles de acceder pero que la mayoría de personas no conocen. Uno es la herramienta de puntuación de tu perfil. Se trata de un algoritmo que rastrea tu movimiento dentro de Linkedin para devolverte una puntuación simbólica que sirva de referencia de lo bien que aprovechas la herramienta. En concreto, mira la información de tu perfil, cómo conectas con personas, cómo utilizas la búsqueda y tu generación de contenido, además de compararlo con la media en tu red y en tu sector. Acabo de hacer la prueba y en el momento en que escribo esto me ha salido 77. ¿Qué tal la tuya?

BONUS: Correos de toda tu red.

Voy a matizar que la opción que voy a explicar la han desactivado por defecto muy recientemente (me han fastidiado la entrada). Se trataba de un arma de doble filo como es la posibilidad de disponer de los correos de todos tus contactos de primer grado. Puede ser útil como opción para backups o si has sufrido pérdidas de información pero, a la vez, puede convertirse en algo intrusivo si se le da un mal uso. Imagino que por esas polémicas Linkedin ha decidido incorporar al fichero que se generaba sólo los correos de aquellas personas que así lo han señalado explícitamente.

Pero ten en cuenta que en el pasado cualquier contacto pudo descargarse la información con tu correo y que, actualmente, aún puedes obtener mucha más mediante la herramienta de exportación.

 

Imagen de header tomada en BBVA Design Wednesdays