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¡Hola! Soy Daniel y os doy la bienvenida a Gente Bonica.

El pasado mes de abril pasé una encuesta por mis redes sociales preguntando qué tal estaba todo el mundo respecto a su vida profesional. Contestaron muchas personas, publiqué los resultados y anuncié que quería hacer un evento. Hasta aquí, esta historia ya la he contado bastante. Hoy, casi dos meses después, os voy a contar qué hicimos y qué vamos a hacer. 

La idea de organizar un evento surgió tras una conversación con Marian y, junto a Antonio, quisimos reunir durante un sábado a aquellas personas de nuestro alrededor a las que llamamos «bonicas» y con quienes poder compartir nuestras respectivas soluciones para empezar a trabajar en mejorar.

No se trata de hacer una cronología de lo que sucedió en esas 8 horas pero, para que te hagas una idea, puedo decir que jugamos, bailamos, hicimos muñecos de plastilina, comimos, bebimos y, sobre todo, disfrutamos.

¿Pero esto no era un evento para reflexionar?

Pues sí y, de hecho, lo hicimos bastante. Como era la primera vez que nos juntábamos, empleamos un tiempo extra necesario en conocernos y probablemente fue lógico que invirtiéramos la gran parte del tiempo en ahondar en el origen del problema, problemas, que quedaron bastante explícitos analizando con Marian los resultados de la encuesta y haciendo puesta en común -grupal y por equipos- sobre cuáles creemos que son las causas que nos han llevado hacia esas respuestas. 

Entramos también en el terreno de la búsqueda de soluciones, donde aprendimos qué es el ikigai (un concepto japonés que identifica tu estado vital en el que estás desarrollando una profesión que te apasiona, en la que eres bueno, que el mundo necesita y, además, te da dinero. Otro día desarrollaré el viaje que solemos hacer entre estas cuatro áreas, porque ya sabéis que me encanta aprender conceptos nuevos, más si vienen acompañados de un gráfico tan ilustrador. 

Referencia.

Vale, las ocho horas se nos pasaron volando y era necesario aterrizar todo lo comentado para evitar mi mayor inquietud cuando asisto a este tipo de eventos (más aún si los organizo): que dos días después ya sólo quede en el recuerdo de los asistentes como un día agradable y la experiencia se difumine entre la niebla de frenética actividad que ofrece la vida contemporánea. Así que empezamos a plantear acciones, con bastante dinamismo, vamos a proponer nuevas acciones, luego ya veremos cuáles triunfan, cuáles se fusionan y cuáles habrá que meter de vuelta al cajón. 

Adopta tu buddy. Todos las personas que cerramos el evento, nos pusimos por parejas (sí, de forma aleatoria gracias a otro baile) con el compromiso mutuo de que cada pareja mantenga contacto al menos semanal, ya sea tomando unas cañas o por teléfono cuando la logística se complica (teníamos personas de fuera de Madrid). Cada una ha de hacer de confesora y de pepito grillo de la otra, pero con actualizaciones de 15 minutos como máximo, no nos enrollemos.

La caña calimera. O lo que es lo mismo, tomar unas cañas de vez en cuando. Eso sí, sólo está permitido quejarse durante unos minutos, quien se pase, paga una ronda. 

Planes de mierda. Es el título dado para que personas del grupo podamos juntarnos a hacer cualquier cosa que alguien no quiera hacer sola. ¿Tienes que llevar unos impresos a Hacienda? ¿Aprender a montar en patinete? ¿Elegir nueva esterilla para el baño? Cuenta con una versión llamada Planes de mierda deluxe, que quiere decir que son planes que realmente molan, como ir a una scape room, a jugar al paintball o a hacer piragüismo, y una versión llamada Noches de mierda, donde juntarnos (en un bar, en la calle o en el campo en torno a una hoguera) a contar nuestras historias de fracaso, pero de las de verdad. Y si no las tenemos, nos traemos a gente de fuera que las cuente. 

Blog y podcast. En julio abriré un espacio donde podamos compartir experiencias, aprendizajes e historias. En construcción. También se planteó usar el formato podcast, ya sea mediante conversaciones que tengamos sobre un tema, a modo de videoblog… algo de contenido generaremos, ya veremos cómo.

Segunda sesión. La haremos más corta, más orientada a las soluciones, más focalizada en temáticas específicas e igual de intensa y enriquecedora, con las mismas personas y otras nuevas que quieran unirse. ¿Te dio rabia perderte la primera? Pues estate al loro, sobre el 15 de septiembre volveremos a la carga.

Grupo de whatsapp. Ahí hemos entrado las quince personas de momento. ¿Eres la persona del punto anterior y quieres saber cómo enterarte de las novedades y de todas estas quedadas? No vamos a compartir el enlace abierto pero sí queremos tener constantemente nuevas personas para que el grupo crezca, se nutra y cada quedada sea única. Ya estás tardando en escribirme para que te meta (y cuando entres, preséntate). 😉 

¡Propón tú! Usa el grupo como herramientas para buscar personas afines y proponer nuevas ideas, la cosa es tener poco a poco movimiento recurrente y ver entre todos hacia donde marcha esto. 

Ya por concluir, sólo quiero mencionar que me encantó ver cómo personas que han sido y son tan importantes en mi vida procedentes de distintos ámbitos, de repente se conocen y se llevan bien. Pero también conocer personas nuevas que entren a formar parte de mi vida profesional (y, por tanto, personal). Me alegra haber tenido la activación de ponerme a organizar esto -al fin y al cabo, es mi metadona de evento de junio- e, independientemente de cuánto dura o hacia qué deriva, saber que ya tengo una excusa común para que todas estas personas, sin importar la edad, profesión, estado vital o procedencia, podamos juntarnos de vez en cuando para quejarnos un poco menos y crecer un poco más. 

Pd: La encuesta original sigue abierta aquí, para quien la tenga aún pendiente o la quiera actualizar!

A continuación, unas cuantas fotos de gente riéndose y pensando, si quieres salir en ellas, escríbeme. 😉