AIDI

AIDI es un proyecto que comenzó en Marzo de 2015, con la intención de crear una asociación a nivel nacional de profesionales en el ámbito del diseño industrial. Dos años y medio después, han cambiado los objetivos, el equipo, la filosofía y, por qué no decirlo, se han superado las expectativas con las que comenzamos.

 

Empecemos desde el principio.

El Invierno de 2015 era un momento especial: tras casi cuatro años de Ingeniería en Diseño Industrial en la escuela ETSIDI, era el momento de cursar las famosas prácticas curriculares. Sobre este asunto podría dedicar un capítulo aparte pero resumámoslo en que, por primera vez, no valían las notas ni los créditos: estábamos a punto de salir al -temido- mundo laboral y nos dábamos cuenta de que la universidad no te preparaba para ello (esto también requiere un capítulo aparte porque, lamentablemente, es algo demasiado generalizado en gran parte del sistema universitario español).

Mi compañero Sergio y yo, inseparables durante la carrera, nos encontrábamos en plena diatriba existencial cuando decidimos aceptar el reto que nos propuso Manuel, uno de nuestros profesores: crear una asociación de ingenieros en diseño industrial. En aquel momento, no sabíamos lo que nos iba a esperar, pero tenía sentido, porque echábamos en falta que algo así existiese, pues queríamos conocer diseñadores industriales de otras universidades, de otras ciudades, de empresas, queríamos salir de la burbuja de una vez.

 

Es un tópico que los comienzos son difíciles, pero no pueden ser de otra manera cuando comienzas completamente a ciegas. Los primeros meses bailaron entre papeleos, burocracias, reclutamiento aleatorio y disparos al aire, pero en algún momento eso tendría que cambiar.

 

Aprender a andar antes que correr.

Uno de los momentos más especiales de AIDI fue cuando, un año después, la suerte (y un ojillo puesto en lo que se llevaba por Valladolid y Sevilla) quiso que coincidiéramos un primer equipo que nos motivamos por organizar #IDesignWeek: tres días, doce ponencias, cuatro talleres, un showroom con veinte participantes, un Design&Drinks… para ser la primera vez, no podíamos estar más orgullosos. El evento era aún para estudiantes, aún en la escuela, aún repleto de fallos obvios, pero fue; aquí es cuando se podría decir que realmente habíamos comenzado.

 

Siempre digo que lanzar el proyecto de AIDI es muy similar a emprender, pero sabiendo que nunca vas a poder ganar dinero directamente con ello (revisión de 2018: ¡JA!). Por esta razón, también es fácil identificar quién empatiza realmente con el proyecto y quién está dispuesto a luchar por él. Una de las muchas cosas que he aprendido en estos años es que no basta con que tú creas que algo tiene sentido: tienes que tener un plan, tienes que comunicarlo y, en el mejor de los casos, puede que otras personas sencillamente tengan otras prioridades. No es culpa de los demás, porque no se trata de convencer a los ateos, sino de seducir a los agnósticos.

 

Si bien 2016 fue un año de fé, porque hubo momentos en los que era difícil saber exactamente por qué hacíamos lo que hacíamos, 2017 fue el año de karma. Realmente, no es más que el matiz poético que le atribuimos a la probabilidad de que nuestro trabajo germine en recompensa. Ciertas decisiones clave como comprender que si nuestra aspiración era profesional, teníamos que despegarnos de la faceta más estudiantil; o que si nuestro alcance geográfico era madrileño, debíamos posicionarnos como tal, permitieron que al equipo se unieran nuevas personas, con nuevas ideas. El factor clave de proceder de diferentes universidades e incluso ciudades me sigue pareciendo fundamental.

 

IDesignMadrid

Nos fijamos una fecha: 29 de Junio de 2017, el Día Internacional del Diseño Industrial y queríamos hacer un evento a su alrededor. Meses de trabajo, presupuesto mínimo, pero un equipo comprometido y un objetivo tangible nos hicieron organizar IDesignMadrid.

 

IDesignMadrid me enseñó a trabajar en equipo, me enseñó a confiar y delegar en mis compañeros y sirvió para que AIDI ganara una personalidad propia que quizá antes no tenía tan definida. Por primera vez, AIDI era más grande que cada una de las personas que la formábamos, y todos éramos realmente un grupo de amigos disfrutando con lo que hacíamos.

 

Llegamos al presente

El pasado verano planteamos cómo podríamos aprovechar esta nueva oleada de motivación con la que nos encontrábamos. Además, habíamos conectado con empresas y una parte de nuestra comunidad por lo que, si bien aún era un pequeño paso en el camino, se podía atisbar -por fin- una luz al final del túnel, habíamos dado con el primer clavo.

 

Análisis estratégico, nueva junta directiva, reestructuración interna, reclutamiento de nuevos interesados… son conceptos que parecían insondables hace tan solo unos meses (cuando la fé ganaba al karma) y, sin embargo, nos han conducido al AIDI que es hoy.

 

Actualmente, desde que hemos decidido poner esa marcha más a la aventura, quedaremos varios días a la semana, cribaremos eventos para trabajar de verdad, plantearemos nuevos retos, aumentaremos la capacidad del equipo y, sí, por primera vez también, tendremos muy claro que necesitamos monetizar todo lo que hacemos. Organización de eventos, formación, consultoría, proyectos de diseño industrial… la historia puede tener muchos finales, muchos sueños, pero siempre un camino apasionante que la hace única.

 

En toda esta historia hay muchos nombres propios, entidades, anécdotas, eventos y problemas, pero no podría mencionarlos todos, porque todavía está todo por hacer. Sabemos que esto necesita compromiso, sabemos que implica riesgos, pero se abre una nueva etapa muy emocionante de la que, como aún no está escrita, no puedo desvelar el final.

 

Escrito en Octubre de 2017.

 

© dLlamas.es v4  Daniel Llamas Ruiz (2017-18)

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